Otra vez.
Extraído de Diariogoles:
Cerezo y Gil Marín ante el fiscal
De nuevo los mandatarios rojiblancos ensucian el nombre del Atlético de Madrid y no son noticia por éxitos deportivos y sí por presuntos delitos. Cerezo Y Gil Marín declararon hoy ante el fiscal Anticorrupción, acusados de administración desleal y falsedad en documento oficial.
Otra vez el Atlético de Madrid es noticia por asuntos que nada tienen que ver con el deporte. Otra vez sus mandatarios vuelven a estar acusados de diversos delitos. Otra vez vuelven a ensuciar el nombre y la imagen de un club centenario, desgraciadamente en manos equivocadas.
Enrique Cerezo y Gil Marín tenían cita esta mañana. No era ninguna negociación con otro equipo por un crack, ni la firma de acuerdo publicitario o comercial, ni una reunión con peñas rojiblancas. Habían quedado en Plaza de Castilla. Ni en un hotel, ni en un restaurante. En los juzgados. Allí les esperaba el fiscal Anticorrupción. El motivo no es otro que la denuncia contra ellos por un presunto delito de administración desleal y falsedad en documento oficial.
Los denunciantes son un grupo de accionistas minoritarios del club rojiblanco y la denuncia fue presentada en el mes de junio del año pasado. Además del presidente y el consejero del Atlético, también ha tenido que comparecer la hermana de Gil Marín, Myriam. El primero en declarar en la sala 6 de lo penal fue Miguel Ángel, al que siguió Myriam Gil Marín y posteriormente Enrique Cerezo. La declaración duró en total unas cuatro horas.
Los mandatarios colchoneros conocen bien al fiscal, que ya había reclamado con anterioridad diversa documentación al Consejo de Administración por la denuncia presentada por algunos accionistas minoritarios del club. Ahora la decisión está en manos de la jueza María Antonia de Torres Díez-Madroñero, titular del juzgado número 10 de Plaza de Castilla, que decidirá en las próximas semanas si procesa o no a Cerezo y Gil Marín por los presuntos delitos.
De acuerdo con la acusación particular, esta documentación está relacionada con la responsabilidad en la gestión del Consejo de Administración, y especialmente de la llamada Comisión Económica del Atlético. El delito de administración desleal puede ser castigado con hasta cuatro años de prisión y según la acusación lo habrían cometido los dirigentes del club al anteponer sus intereses personales a los de la sociedad que administran.
Penas de hasta tres años de cárcel puede conllevar el delito de falsedad documental, cometido presuntamente por presentar la directiva al resto de los accionistas unas cuentas de la entidad que no recogían la imagen real del balance con el fin de que éstos aportaran dinero en la ampliación de capital de 2003.
El mayor perjudicado de todo esto es el Atlético de Madrid. Pase lo que pase, el nombre del club rojiblanco ya ha quedado en entredicho.
¿Cuándo va a despertar la afición?